Una identidad para la inversión y el legado
El Parque Rufino Tamayo, ubicado en el corazón de San Pedro Garza García, es un espacio destinado a ser un hito urbano. Sin embargo, en sus etapas iniciales de planeación, el proyecto enfrentaba un problema crítico: era invisible.
No existía una identidad gráfica. Sin una marca tangible, era difícil transmitir la magnitud y sofisticación del proyecto a los potenciales inversionistas y al patronato.
El reto no era solo hacer un logo para un parque, sino crear una marca que honrara al maestro Rufino Tamayo sin caer en la caricatura folclórica.
El Concepto Rector: "Sofisticación Atemporal". La marca debía sentirse vigente hoy y dentro de 20 años. Debía alejarse de la estética de "parque infantil" y acercarse más a la de una "galería al aire libre" o una institución cultural de primer nivel.
Tomé como referencia una de las piezas emblemáticas de Tamayo, "El Día y la Noche", y realicé una simplificación geométrica radical.
Representa la vida del parque: un espacio vivo las 24 horas. Un lugar para la energía del deporte matutino (Día) y la serenidad del paseo vespertino (Noche).
El diseño final es un isotipo limpio que funciona perfectamente en monocromo. Esto fue una decisión estratégica clave: aseguró que la marca pudiera aplicarse en materiales nobles (acero, concreto, grabado en madera) y señalética 3D sin perder legibilidad ni elegancia.
La identidad se extendió a papelería, señalética exterior y materiales institucionales, manteniendo el patrón geométrico y la paleta coral/malva en todos los puntos de contacto.





Registro de visitantes, campaña de conservación con donativos y consulta del reglamento del parque — todo bajo el mismo lenguaje visual.
Sistemas de diseño, flujos críticos y documentación lista para desarrollo — el mismo proceso, adaptado a cualquier sector.
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